Sus intenciones son humildes, sin maldad ni malas intenciones. Ella camina hacia ti inocente, pero no lo sabe, estas oculto observandole desde el otro lado de la puerta. Camina a pasos serenos por el pasillo. Sus pies no emiten sonido alguno, suerte de ambiente que es perfecto. A lo lejos, una ventana que deja entrar una fría brisa que anuncia lo que segundos después ocurrirá… calma, tranquilidad… avanza paso tras paso sin pensar demasiado, esta alegre, sabe que llegar hasta esa puerta y entregar aquel encargo que porta entre sus brazos le hará feliz. Le miras, su tierna figura es débil, frágil, delgada como una hoja de papel. Imaginas su suave piel, deseas besar aquellos labios y admirar sus ojos de un claro color. No, no estas imaginándotelo, es real, ¡si es real! Nada podría impedírtelo… solo esos imprevistos que desde una de las puertas surge. Un estruendo que rompe todo, que diluye esa paz.
Dos disparos se escuchan en el interior de una de las habitaciones, gritos de histeria y de dolor se mezclan. Alguien se desespera y pregunta que acaso donde esta la niña, alguien falta para completar este crimen, pero no hay respuesta, ella no esta ahí, sin embargo esta cerca… Ella acelera su paso, camina hasta tu puerta y la mira detenidamente. No puede volver a entregarse a tal peligro, no puede ni voltear la mirada, solo hacia esa puerta con la esperanza que tú le abras.
Si, es ella la que te vuelve loco, la que te impide reaccionar, la que no te permite actuar. Sientes como corre por tu rostro el sudor y con tus uñas rasguñas la madera, tambaleas, no sabes si abrirle. Los latidos de tu corazón comienzan a ser mas rápidos y la respiración también se acelera. Pestañeas y ella ha bajado su mirada, casi resignada, vuelve a golpear la puerta, pero suavemente, el temor es tal de que el asesino escuche los ruidos son los que le provocan tal precaución.
Ya no hay razón, no puedes esperar más. Ella ya esta adentro, las cosas se han desparramado en el suelo y ustedes se confunden en un abrazo. Presientes que algo más viene y le cubres con tus manos sus oídos… No deseas que ella sufra más aún.
1 comentarios:
Hermoso en verdad, sabes mi opinión.
Ahora sigue siendo mi inspiración¿vale?
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